Equidad Sustantiva

Más allá de la inclusión: Equidad real para transformar negocios, educación y tecnología

Más allá de la inclusión: Equidad real para transformar negocios, educación y tecnología

Por Eduardo Carmona, Editor en Jefe RGB360

Fernando Velázquez, Socio de Adil México, nos guía por la frontera donde el discurso corporativo cede ante la acción estratégica. Para la economía mexicana, la diversidad dejó de ser una política de cumplimiento para convertirse en un activo de innovación, pero el reto es garantizar que esta transformación sea sostenible.

La conversación sobre la diversidad en las empresas mexicanas ha alcanzado una curiosa encrucijada: el lenguaje de la inclusión ya está en casi todos los comunicados, pero la equidad aún está en construcción. Para Fernando Velázquez, Socio de Diversidad e Inclusión Laboral en México (Adil México), la diferencia es crucial: la inclusión se convirtió en “de dientes para afuera” o un mensaje, mientras que la equidad es el compromiso de poner las políticas en práctica.

“No es lo mismo hablar de políticas y de estructuras que estar comprometidos en hacerlo,” afirma Velázquez. La labor que él ayudó a impulsar hace 17 años en American Express, creando el primer grupo de empleados LGBT en una marcha del orgullo en México, puso en evidencia la necesidad de pasar del privilegio a la acción. Hoy, esa misión se traduce en Adil México, donde su equipo ayuda a gestionar la certificación Equidad Mx. El objetivo es que la equidad sea parte de la gestión de talento de todos los días, con el compromiso “desde la cabeza de la organización hasta la última persona que se acaba de incorporar”.

El gran retraso y el retorno de inversión (ROI)

Al analizar el panorama, Fernando sitúa a México en una fase temprana de la transformación corporativa. “La historia de hablar de inclusión y equidad… digamos que tiene 20 años, 20 años es nada,” advierte. Si se compara con países de vanguardia como Estados Unidos, Reino Unido y Canadá, donde los disparadores se dieron hace 60 años, es evidente que “falta mucho por hacer” en el tejido empresarial mexicano.

El imperativo de actuar no es solo ético, sino económico. Para las empresas, la diversidad genera beneficios tangibles que impactan directamente el rendimiento y la innovación:

  • Atracción de talento y productividad: Ser justo con las personas que son candidatas a trabajar permite cubrir las necesidades de empleo sin discriminar. La gente se siente más productiva cuando siente pertenencia y es tomada en cuenta con todas sus diferencias.
  • Innovación acelerada: El incremento de la diversidad dispara la innovación para el acierto, ya que los empleados son más escuchados y menos aislados.
  • Menor rotación y mayor reputación: Se disminuye la rotación, se fortalece la movilidad interna y la empresa obtiene un mayor reconocimiento como una “marca empleadora”. Esto se convierte en un círculo virtuoso donde las empresas son mejor vistas incluso como proveedoras.

Este proceso ha seguido una curva de adopción clara en México, identificando tres grupos de empresas: las precursoras (que tomaron más tiempo sin referentes), las seguidoras (que adoptaron la ruta con más rapidez) y las avanzadas (que viven hoy la adopción de estos mecanismos de forma más natural y orgánica). El éxito se observa en todas las industrias—aunque nació en consultoría, finanzas y tecnología—hoy abarca más de 40 giros distintos.

El Impacto en casa: La economía como herramienta de educación cultural

La entrevista para RGB 360 subraya un punto clave: la educación es el mayor reto y la solución. Fernando afirma que si bien hay avances, México sigue siendo un país de alta discriminación porque “no tenemos una educación que lo entienda”.

Aquí es donde el ámbito laboral se convierte en un agente de cambio cultural:

  • Educación laboral con impacto social: Cuando un colaborador recibe educación sobre diversidad y equidad en su empresa, lo más probable es que tenga un impacto positivo hacia el exterior, conversándolo con al menos dos familiares y dos personas con las que se relaciona.
  • Transformación generacional: El impacto de lo laboral llega también a casa y ayuda a formar a las nuevas generaciones de una manera más abierta.

El reto para las empresas es que el cambio sea sostenible al paso del tiempo y de las personas, evitando que la agenda se caiga cuando cambian los liderazgos. La solución está en estructurar los programas de manera adecuada desde un principio para que la equidad sea una constante y no solo un acierto temporal.

El mensaje de Fernando Velázquez a los directivos y empresarios de México es claro: la búsqueda de una equidad sostenible es el motor de crecimiento. “No hay que quitarle ese tan bueno al ‘es que yo no hago nada’, al contrario, es el momento siempre de comenzar”.

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Editorial RGB 360

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