Salud y Estilo de Vida

VIHvir sin miedo: Día Internacional de la Lucha contra el VIH/Sida

VIHvir sin miedo: Día Internacional de la Lucha contra el VIH/Sida

«A veces, lo único que quieres es ver una rayita en lugar de dos». Cada 1 de diciembre, el mundo conmemora el Día Internacional de la Lucha contra el VIH/Sida, una fecha que, más allá de los prejuicios existentes, invita a reflexionar sobre los avances médicos, los desafíos sociales y el trabajo pendiente para garantizar que todas las personas podamos vivir con salud, dignidad y sin discriminación.

El Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) fue identificado oficialmente en 1983, aunque los primeros casos se reportaron a inicios de los años 80. A diferencia de lo que se pensaba en aquel momento, el VIH no es sinónimo de muerte ni de “conductas de riesgo”. Es un virus transmisible por vía sexual, sanguínea y perinatal, que ataca al sistema inmunológico si no se atiende adecuadamente, y hoy, gracias al progreso médico, una persona que vive con VIH y que tiene acceso a tratamiento puede llevar una vida completamente normal.

Una condición crónica, no una sentencia

Desde mediados de los años 90, los antirretrovirales (ARV) revolucionaron la salud global. Tomados diariamente a la misma hora, detienen la replicación del virus, permitiendo que el sistema inmune se recupere y garantizando que la carga viral sea tan baja que sea indetectable. Esto significa: Indetectable = Intransmisible (I=I), lo que es lo mismo que una persona con VIH en tratamiento, con carga viral indetectable, no transmite el virus.

Vivir con VIH se parece más a manejar una enfermedad crónica —como hipertensión o diabetes— que a lo que se imaginaba en los años 80. Con seguimiento médico, alimentación adecuada, ejercicio y apego al tratamiento, la calidad de vida puede ser plena.

El plan 95–95–95

ONUSIDA impulsa la estrategia 95–95–95, una hoja de ruta que busca para 2030:

  1. 95% de las personas con VIH, diagnosticadas.
  2. 95% de las personas diagnosticadas, en tratamiento.
  3. 95% de las personas en tratamiento, con carga viral indetectable.

Este plan puede poner fin a la epidemia del VIH como amenaza de salud pública, pero solo si sociedad, gobiernos e instituciones trabajan juntos. Donde más se falla hoy no es en el tratamiento, sino en el diagnóstico: muchas personas viven con VIH sin saberlo, por miedo a realizarse una prueba. Por miedo a vivir con el estigma.

Algunos países están cerca de lograrlo. México avanza, pero aún enfrenta retos en diagnóstico temprano, acceso equitativo y reducción del estigma.

¿Cómo prevenir?

La prevención hoy es integral, accesible y basada en información científica, no en ignorancia. La ciencia ha ampliado el panorama para evitar nuevas infecciones.

  1. Condón: Método clásico y extremadamente efectivo cuando se usa correctamente.
  2. PrEP (Profilaxis Pre-Exposición): Un medicamento tomado diariamente o antes/después de relaciones sexuales (según el esquema), que reduce en más de 95% la probabilidad de adquirir VIH.
  3. PEP (Profilaxis Post-Exposición): Tratamiento de emergencia que debe iniciarse dentro de las primeras 72 horas después de una exposición de riesgo. Se toma durante 28 días.

El miedo más grande: el estigma

El VIH no es un castigo, no es una señal de moralidad, no define orientaciones o identidades. Y aun así, el estigma aleja a las personas de las pruebas oportunas, limita su acceso a tratamiento, genera discriminación en entornos laborales y sociales y empeora la salud mental.

La lucha contra el VIH es también una lucha contra la ignorancia. Hablar del virus con naturalidad —igual que hablamos de diabetes, tiroides o colesterol— es parte del cambio cultural necesario.

Aunque los avances médicos son enormes, aún persisten retos como el que haya comunidades con menor acceso a servicios de salud, la desinformación en redes sociales, la criminalización, estigma y miedo, y la falta de educación sexual académica y pública.

Vihvir sin miedos

Terminar con la epidemia no depende solo de ciencia y políticas públicas, sino de generar espacios seguros donde todas las personas podamos hacernos la prueba sin miedo, recibir tratamiento sin preocupación o vergüenza por ser juzgados por el sistema de salud y vivir sin señalamientos.

El VIH ya no es una amenaza, es una condición tratable. Lo que sí puede dañar es el estigma. Con información, prevención y políticas públicas efectivas, es posible imaginar un futuro donde el VIH deje de ser un problema de salud pública global.

Este 1 de diciembre, extendemos una invitación a hablar del VIH con responsabilidad, con verdad y sin prejuicios, para que ninguna persona viva con miedo a ser quien es o a buscar la atención que merece.

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Editorial RGB 360

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