Venezuela anuncia liberación de presos políticos y reconfigura su aparato de seguridad
El gobierno venezolano anunció este jueves la liberación de “un número importante” de presos políticos, incluidos ciudadanos venezolanos y extranjeros, como un gesto unilateral hacia la “paz y la convivencia pacífica”, afirmó Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, en una declaración desde el Palacio Legislativo en Caracas.
Rodríguez, quien se identifica con el oficialismo bolivariano y es hermano de la presidenta interina Delcy Rodríguez, aseguró que los procesos de excarcelación “ya están ocurriendo desde este mismo momento”, sin especificar cuántas personas serán liberadas ni detallar las condiciones bajo las cuales se llevará a cabo su puesta en libertad. El anuncio ocurre en un contexto de intensa tensión política y diplomática en el país, tras la captura en Estados Unidos del expresidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, quienes ahora enfrentan cargos federales por narcotráfico y terrorismo en Nueva York.
La organización Foro Penal, que monitorea la situación de los detenidos en Venezuela, estima que al cierre de diciembre de 2025 había al menos 863 personas encarceladas por razones políticas, entre ellas activistas, periodistas y manifestantes detenidos luego de las controvertidas elecciones de 2024, así como al menos 86 extranjeros o personas con doble nacionalidad.
Las excarcelaciones fueron calificadas por el oficialismo como un gesto unilateral de paz y como una contribución a la consolidación de la convivencia pacífica dentro de la república, sin que mediaran acuerdos con sectores de la oposición. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos y plataformas opositoras han señalado que la liberación de algunos presos es apenas un primer paso y han demandado una amnistía general y el cese de la represión política como condiciones indispensables para una transición más amplia y unificación nacional.
Paralelamente a la medida de excarcelación, la presidenta interina Delcy Rodríguez ha llevado a cabo una reconfiguración del aparato de seguridad venezolano, entre las que destaca la destitución del mayor general Javier Marcano Tábata, quien era jefe de seguridad del capturado Maduro y comandante de la Guardia de Honor Presidencial. En su lugar fue designado el general Gustavo González López, exdirector del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y veterano del sector de inteligencia militar, en un movimiento que analistas interpretan como parte de la consolidación de la nueva administración en medio de un clima de alta tensión y supervisión interna.
Rodríguez ha presentado estos cambios como parte de un esfuerzo de “fortalecimiento y continuidad institucional” destinado a garantizar la seguridad del pueblo y la vigencia constitucional del país, mientras enfrenta presiones internas y externas, y buscaba estabilizar el escenario político tras la abrupta salida de Maduro del poder.