La integración de vehículos Euro 6 impacta la competitividad de flotas en México
La renovación de flota en México comienza a tener implicaciones que van más allá del cumplimiento ambiental. La adopción de vehículos con estándar Euro 6 incide en la competitividad de las empresas de transporte de carga, en particular en su capacidad para mantener contratos con corporativos que elevan sus exigencias técnicas y de emisiones.
De acuerdo con la ANPACT, la edad promedio de la flota en circulación supera los 18 años, lo que incrementa costos de mantenimiento y reduce eficiencia operativa. La organización ha señalado que el ritmo de modernización no ha compensado el rezago acumulado en los últimos años.
Julio Romero, director comercial de ELAM FAW Trucks México, señala que la conversación en el mercado ha cambiado. “Las empresas que participan en licitaciones con grandes corporativos ya enfrentan revisiones técnicas sobre el estándar de emisiones de su flota. El componente ambiental empieza a integrarse en decisiones que antes se basaban únicamente en tarifa y cobertura”.
La presión sobre la capacidad logística también se ha intensificado en un entorno de mayor inversión industrial. El Mexico Investment Monitor de Deloitte reporta que las inversiones anunciadas en el país sumaron 53.1 mil millones de dólares a septiembre de 2025, un incremento de 31.8 por ciento frente al mismo periodo de 2024. Este dinamismo, concentrado en manufactura y sectores industriales, anticipa mayor movimiento de mercancías y eleva la exigencia sobre la infraestructura de transporte.

En paralelo, el marco regulatorio ha elevado el estándar técnico de las nuevas unidades. La NOM-044-SEMARNAT-2017, publicada en el Diario Oficial de la Federación y con ajustes en su aplicación hasta 2024, establece límites más estrictos de emisiones para motores diésel en vehículos pesados. Aunque el calendario de implementación ha tenido modificaciones, la transición hacia tecnologías equivalentes a Euro 6 se mantiene como referencia del mercado.
A este entorno se suma la presión corporativa. Las empresas globales que operan en México bajo esquemas de relocalización productiva reportan metas de reducción de emisiones ante inversionistas y mercados internacionales. Según un análisis de Clarity AI con datos actualizados a 2024, cerca del 60 por ciento de las compañías a nivel global divulga al menos una categoría de emisiones de Alcance 3, es decir, aquellas generadas en su cadena de valor.
Cuando una empresa contrata servicios de transporte, las emisiones de esa flota se integran en ese rubro. Esto hace que el estándar tecnológico de los camiones comience a influir en la evaluación de proveedores. La decisión deja de basarse únicamente en precio y cobertura y empieza a incorporar desempeño ambiental medible.
Desde el punto de vista operativo, los motores Euro 6 están diseñados para funcionar con combustibles más limpios y sistemas avanzados que filtran y purifican los gases de escape, lo que brinda una mayor eficiencia de consumo por kilómetro. Bajo condiciones adecuadas, esta tecnología mejora la eficiencia frente a modelos anteriores, reduciendo directamente el gasto en combustible. En un sector donde este insumo es el costo principal, cualquier ahorro se traduce en un mejor margen de ganancia.
Romero sostiene que la disponibilidad también influye en la competitividad. “La decisión de migrar a Euro 6 no puede postergarse indefinidamente. Cuando la unidad está disponible en territorio nacional, la renovación deja de ser un plan y se convierte en una decisión operativa”.
La integración de vehículos con estándares más estrictos responde a la regulación vigente, exigencias contractuales y presión por eficiencia financiera. Para las flotas mexicanas, la modernización tecnológica empieza a incidir en la continuidad de contratos y en su capacidad para competir en cadenas logísticas con criterios técnicos más elevados.