Un verano para viajar por medio de 15 lecturas
Ya estamos en julio, por no decir que casi en agosto, y uno de los objetivos anuales más comunes —y que casi nunca se cumple— es el de leer más libros.
Que si no tengo tiempo, que si el trabajo, que si el transporte, que si están muy caros, que si esto o lo otro, cualquier excusa es buena para no leer, pero si nos ponemos a considerar en el tiempo que «gastamos» en otras cosas, nos damos cuenta de que sí hay tiempo, o si pensamos en esos gastos hormiga que hacemos día a día o semana tras semana, nos damos cuenta que sí podemos comprar un libro a la semana.
Si bien México es uno de los países donde resulta menos accesible el adquirir un libro y donde menos se lee por año gracias a que no contamos con una cultura lectora en comparación con otros países de Latinoamérica, como Chile o Argentina, que se leen poco más de cinco libros al año. Y aún así se quedan abajo de Francia o España, donde se leen hasta diez o más.
Pero, aún así, si dentro de tus objetivos ha estado leer más este año, estás a tiempo y aquí te dejamos nuestra recomendación de libros que harán que te olvides de las plataformas de streaming este verano y te sumerjas en las páginas y no tanto en la alberca.
México
Leer a México es adentrarse en un laberinto de contrastes, murmullos y fantasmas que conviven bajo el mismo sol radiante. Nuestra literatura no se conforma con contar historias; es un viaje visceral que va de la mística del desierto y el campo herido hasta la efervescencia caótica del asfalto urbano, explorando la identidad, la nostalgia, la herencia familiar y esa forma tan nuestra de abrazar la vida y la muerte al mismo tiempo. Es una narrativa de una riqueza asombrosa, íntima y profundamente humana, que demuestra que para entender este rompecabezas de país hecho de muchos Méxicos, primero hay que perderse en la belleza de sus letras.
“Pedro Páramo” – Juan Rulfo
Si vas a leer una sola novela mexicana en tu vida, que sea esta. Rulfo no escribe, esculpe con murmullos un Comala fantasmal donde la frontera entre la vida y la muerte se desvanece por completo; un viaje hipnótico y sofocante en busca de un padre que es, a la vez, la búsqueda de nuestra propia identidad herida. Es una obra maestra tan breve como inagotable que te cambiará la forma de entender la literatura para siempre.
“El principio del placer” – José Emilio Pacheco
Nadie ha retratado la pérdida de la inocencia y el despertar al amor (y a la cruda realidad de un México en transformación) con la ternura y la lucidez de Pacheco. A través de la mirada de Jorge, un adolescente atrapado en Veracruz, este relato —acompañado de otros cuentos brillantes en el volumen— se siente como hojear un álbum de fotos nostálgico, agridulce y profundamente honesto que se lee de una sola sentada.
“Arráncame la vida” – Ángeles Mastretta
Olvídate de los romances edulcorados; esta es la historia de Catalina Guzmán y su despertar en el Puebla de los años treinta, bajo la sombra de un general autoritario que cree poder poseerlo todo. Con una narrativa vibrante, pícara y sumamente elegante, Mastretta nos entrega un clásico moderno sobre la libertad femenina, el poder y la seducción, ideal para devorar bajo el sol del verano.
Latinoamérica
Cruzar la frontera no aminora la intensidad; al contrario, la literatura latinoamericana es un volcán de pasiones, contrastes y realismo que va de la ternura más pura a la violencia más cruda. Desde el Cono Sur hasta el Caribe, nuestros autores comparten una misma herencia: la capacidad de narrar el dolor y la belleza del continente con una riqueza lírica que desarma a cualquiera y que demuestra por qué esta región transformó la literatura mundial.
“La tregua” – Mario Benedetti (Uruguay)
Una joya del catálogo que siempre recomiendo a quienes creen que ya lo han sentido todo. Escrita en forma de diario por Martín Santomé, un hombre al borde de la jubilación, esta novela es el registro de cómo una irrupción inesperada de amor puede iluminar una vida gris y rutinaria; una lectura íntima, desgarradora y bellísima que te recordará que nunca es tarde para comenzar a vivir, aunque sea por un instante.
“La virgen de los sicarios” – Fernando Vallejo (Colombia)
Un puñetazo directo al mentón, narrado con una prosa rabiosa, musical y sin concesiones. Vallejo nos sumerge en la Medellín de los años noventa, una ciudad sitiada por el narcotráfico y la falta de futuro, para contar la historia de amor entre un escritor maduro y un joven sicario; es una obra incómoda, frenética y de una belleza oscura que te mantendrá al borde del asiento.
“Nuestra parte de noche” – Mariana Enriquez (Argentina)
Si buscas una experiencia verdaderamente inmersiva para este verano, esta monumental novela de terror gótico y político es obligada. Enriquez teje una trama perturbadora de sectas, sacrificios humanos, herencias malditas y la devoción de un padre por salvar a su hijo durante los años de la dictadura argentina; un libro adictivo y magnético que se te quedará grabado en la piel mucho después de cerrar la última página.
Estados Unidos
La literatura estadounidense es, en gran medida, la crónica del “sueño americano” y de su inevitable caída. Sus páginas están impregnadas del rugir de los motores, las luces de neón, el jazz nocturno y la eterna búsqueda de la libertad individual a lo largo y ancho de carreteras infinitas; es una narrativa de ritmo rápido, visceral y obsesionada con explorar los límites de la ambición y la marginación.
“El Gran Gatsby” – F. Scott Fitzgerald
El retrato definitivo de los excesos de los años veinte y de la obsesión humana por un pasado que ya no existe. La historia del misterioso Jay Gatsby y su amor imposible por Daisy Fay es una tragedia envuelta en seda, copas de champán y optimismo de posguerra; una novela corta perfecta, elegante y melancólica que desnuda la hipocresía de la alta sociedad con una delicadeza poética inigualable.
“En el camino” – Jack Kerouac
La biblia de la generación beat y el mapa definitivo para los espíritus libres que necesitan escapar de la rutina. Escrita a ritmo de jazz y con una energía casi febril, esta crónica de viajes por carretera a lo largo de Estados Unidos es un canto a la juventud, a la amistad, a la música y a la búsqueda incansable de la trascendencia; el libro perfecto para leer cuando sientes que el mundo te queda chico.
“Yonqui” – William Burroughs
Cruda, cínica y absolutamente desprovista de sentimentalismos, esta novela debut es un boleto de ida al submundo de la adicción en el Nueva York y la Ciudad de México de mediados del siglo pasado. Burroughs escribe con la precisión de un cirujano y la frialdad de un antropólogo, entregándonos un clásico de culto que desafió todas las normas morales de su época y que sigue fascinando por su honestidad brutal.
Europa
Europa escribe desde la madurez de quien ha visto caer imperios y reconstruirse sobre sus propias cenizas. Su literatura actual es un ejercicio de introspección psicológica, elegancia formal y una fina ironía que disecciona tanto las crisis existenciales del individuo contemporáneo como los secretos más íntimos del pasado; son libros que no buscan hacer ruido, sino calar hondo en el lector a través de una sutileza impecable.
“Seda” – Alessandro Baricco (Italia)
Más que una novela, este libro es un poema en prosa, una melodía suave que se lee con el corazón en un hilo. Ambientada en el siglo XIX, narra los viajes de un comerciante de gusanos de seda a un Japón cerrado al mundo, donde nace una pasión silenciosa e invisible; es una historia de deseos suspendidos, viajes y miradas que demuestra que las cosas más importantes de la vida a menudo se dicen sin pronunciar una sola palabra.
“Sumisión” – Michel Houellebecq (Francia)
El enfant terrible de las letras francesas nos ofrece aquí una sátira política tan provocadora como brillante. Ambientada en una Francia de, en ese entonces, un futuro próximo que elige a un presidente musulmán, la novela utiliza la ironía y el desencanto existencial de su protagonista para cuestionar la decadencia de los valores occidentales; un libro sumamente inteligente que te hará reflexionar y debatir mucho después de terminarlo.
“Oxígeno” – Marta Jiménez Serrano (España)
Una de las voces más frescas y lúcidas de la narrativa española contemporánea nos regala una autopsia perfecta de las relaciones de pareja modernas. Con una prosa afilada, sensible y llena de humor cotidiano, el libro explora las expectativas, los silencios y las pequeñas grietas que se forman en el amor de hoy; una lectura sumamente cercana en la que es imposible no verse reflejado en más de una página.
Plus: LGBT
La literatura LGBT ha dejado de ser un nicho para convertirse en uno de los faros más potentes de la narrativa contemporánea. Sus historias son universales precisamente porque nacen de la resistencia, de la búsqueda de la propia voz en entornos hostiles y del derecho inalienable a amar en libertad; páginas llenas de una sensibilidad única, deseo, nostalgia y una honestidad que desarma cualquier prejuicio.
“Habitaciones separadas” – Pier Vittorio Tondelli (Italia)
Un clásico de culto de la literatura europea que aborda el duelo y la ausencia con una delicadeza desgarradora. A través de los recuerdos de Leo tras la muerte de su gran amor, Tondelli escribe una elegía sobre la soledad, el viaje como escape y la dificultad de encontrar un espacio propio en el mundo; una lectura melancólica, madura y profundamente conmovedora para leer en una tarde tranquila.
“El vampiro de la colonia Roma” – Luis Zapata (México)
Hito indiscutible de la literatura mexicana, este monólogo febril y revolucionario rompió todos los moldes en los años setenta. A través de las confesiones de Adonis García, un prostituto que recorre las calles de una vibrante e hipócrita Ciudad de México, Zapata captura el habla popular con un ritmo vanguardista, entregándonos una obra vitalista, descarada y sumamente divertida que sigue sintiéndose fresca y necesaria.
“Deja de decir mentiras” – Philippe Besson (Francia)
Un bellísimo y doloroso ejercicio de memoria sobre el primer amor de la adolescencia, aquel que se vive en secreto en un pequeño pueblo francés. Con una escritura limpia y directa que va directo al grano y al corazón, Besson nos habla de la distancia que toman las vidas de quienes se amaron en silencio y del peso de las palabras que nunca se dijeron; una pequeña joya que te conmoverá hasta las lágrimas.
Así que ya no hay pretexto que valga. Ya sea que te decidas por la atmósfera suspendida de Comala, las carreteras interminables de Kerouac o la nostalgia íntima de Besson, el verano es el pretexto perfecto para apagar las pantallas, bajar el ritmo y permitirte el lujo de perderte en una buena historia. Pásate por tu librería digital, local o de cadena, déjate seducir por una portada y estrena ese separador de libros que tienes guardado; te aseguro que, al final del año, agradecerás haber elegido las páginas por encima del scrolleo y el algoritmo.
¡Felices lecturas!