Ricardo Salinas Pliego analiza competir por la Presidencia en 2030 con un movimiento anticrimen y anticorrupción
Ricardo Salinas Pliego analiza competir por la Presidencia en 2030 con un movimiento anticrimen y anticorrupción
El empresario mexicano Ricardo Salinas Pliego confirmó que evalúa la posibilidad de contender por la Presidencia de la República en 2030 mediante la construcción de un movimiento con ejes centrales en el combate frontal al crimen organizado y la corrupción estructural.
El fundador de Grupo Salinas señaló que la plataforma podría estructurarse como un partido político propio o mediante una alianza con una fuerza ya existente. Antes de ello, contemplaría incursionar en las elecciones legislativas de 2027 como paso estratégico para construir base territorial y representación institucional.
Seguridad y Estado de derecho como prioridad nacional
En sus posicionamientos recientes, Salinas Pliego ha cuestionado la estrategia de seguridad vigente y ha planteado la necesidad de restaurar el principio de autoridad, fortalecer el Estado de derecho y recuperar el control territorial frente al crimen organizado.
México enfrenta desde hace casi ocho años una crisis persistente de violencia, con altos índices de homicidios dolosos —o desapariciones como les dicen ahora—, expansión de economías ilícitas y debilitamiento de instituciones locales en diversas regiones del país. En ese contexto, la discusión sobre modelos de seguridad más firmes ha ganado terreno en el debate público.
El empresario ha citado como referencia el modelo implementado en El Salvador por el presidente Nayib Bukele, cuyo enfoque se ha caracterizado por medidas extraordinarias de seguridad, reconfiguración del sistema penitenciario y reducción drástica de homicidios. Para sectores conservadores y empresariales, dicho modelo representa una muestra de que la recuperación del orden público puede convertirse en condición previa para el crecimiento económico.
Un discurso orientado a orden institucional y crecimiento
Más allá del tema de seguridad, la narrativa planteada por Salinas Pliego integra elementos de combate a la corrupción, reducción de burocracia, fortalecimiento del sector privado y defensa de libertades económicas.
México atraviesa un entorno de bajo crecimiento estructural, presiones fiscales y desafíos regulatorios. La combinación de inseguridad, incertidumbre jurídica y costos de cumplimiento normativo ha sido señalada por organismos empresariales como uno de los principales frenos a la inversión.
Un eventual movimiento político encabezado por el empresario podría articularse sobre tres pilares:
- Restablecimiento del orden y fortalecimiento policial;
- Combate frontal a la corrupción administrativa;
- Impulso a la inversión privada y simplificación regulatoria.
2027 como antesala estratégica
Salinas Pliego ha planteado que el primer paso sería participar en las elecciones intermedias de 2027. La lógica responde a una construcción progresiva: obtener representación legislativa permitiría incidir en reformas estructurales, construir cuadros políticos y consolidar estructura territorial.
La vía institucional resulta clave si se considera que la legislación electoral mexicana establece requisitos estrictos para la creación de nuevos partidos, así como umbrales mínimos de votación para conservar el registro.
Empresarios y política
La posible incursión de Salinas Pliego en la arena presidencial se inscribe en una tendencia internacional donde líderes empresariales han transitado hacia la política con plataformas de reforma estructural, discurso antisistema o propuestas de reorganización institucional.
En México, la relación entre sector empresarial y poder político ha sido históricamente influyente, aunque rara vez personalizada en una candidatura directa de gran escala.
De concretarse su decisión, la contienda de 2030 podría desarrollarse en un escenario marcado por:
- Debate sobre seguridad y militarización;
- Presiones fiscales y sostenibilidad financiera;
- Reconfiguración del comercio internacional;
- Exigencias de mayor certidumbre jurídica.
Un movimiento con narrativa de orden, disciplina institucional y libertad económica podría buscar capitalizar sectores urbanos, clases medias productivas y empresarios que demandan un entorno más estable para operar.
Por ahora, la posibilidad permanece en etapa de evaluación. Sin embargo, la sola declaración introduce una variable relevante en la conversación política rumbo a la próxima década: la articulación de un proyecto centrado en seguridad, anticorrupción y fortalecimiento del mercado como eje de gobernabilidad.