Infraestructura eléctrica, desafío para la competitividad y expansión del sector hotelero en México
La demanda eléctrica nacional crece a un ritmo más acelerado que la planeación y la capacidad de generación. En los destinos turísticos, donde la ocupación hotelera alcanza niveles históricos, esta brecha se traduce, no solo en tarifas más altas y presión operativa, sino en un auténtico desafío para la continuidad de los negocios. Por un lado, el turismo sigue en expansión; por otro, el sistema eléctrico que mantiene en funcionamiento los servicios esenciales de miles de hoteles comienza a mostrar una tensión que debe vigilarse.
Esta realidad es particularmente evidente en dos de las regiones más turísticas del país. Por un lado, la Península de Yucatán prevé el mayor crecimiento de demanda eléctrica a nivel nacional (3.8% anual) y ha operado históricamente con un suministro intermitente, exponiendo a los hoteles a interrupciones en temporadas de alta ocupación. Por otro lado, la crisis ya ha tocado a Baja California Sur, donde la insuficiencia energética ha comenzado a frenar nuevas inversiones; diversos proyectos turísticos no han podido avanzar ante la falta de viabilidad de suministro por parte de la red. Además, los apagones derivados de las altas temperaturas amenazan la imagen de destinos como La Paz y Los Cabos, ya que las plantas de emergencia tradicionales de los hoteles resultan insuficientes para respaldar operaciones de alto consumo, como los sistemas de aire acondicionado.
“Vemos un patrón que se repite, los destinos que más turistas reciben suelen ser también los más expuestos a un riesgo de saturación en la red eléctrica. Hoy, la energía se ha convertido en un activo estratégico para la operación hotelera. Afortunadamente, para la infraestructura eléctrica ya existen soluciones que ofrecen información en tiempo real, lo que permite identificar oportunidades de ahorro, optimizar cargas y anticipar fallas para actuar antes de que ocurra una interrupción externa”, explica Marcela Núñez, Gerente de Ventas Tripp Lite series de EATON.
En este contexto, la modernización de las redes de distribución eléctrica al interior de los complejos turísticos ha dejado de ser únicamente un objetivo de eficiencia energética para convertirse en una decisión estratégica que blinda la competitividad del sector de hospedaje.
Mantener un hotel en funcionamiento las 24 horas conlleva un alto impacto financiero. Según la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (CONUEE), la electricidad representa hasta un 20% de los costos operativos totales de un hotel. En establecimientos de playa, el consumo puede ser hasta un 50% mayor que en propiedades urbanas, debido a su operación ininterrumpida y a la alta dependencia de la climatización. A la par, el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE) mantiene un monitoreo permanente que refleja un sistema nacional bajo máxima presión durante las épocas vacacionales, cuando el auge económico y las altas temperaturas convergen.
La implementación de medidas de eficiencia energética y el cumplimiento de normas ambientales pueden generar reducciones de hasta un 30% en el consumo de energía y agua con períodos de retorno de inversión cortos de 1 hasta 5 años.
La digitalización de la infraestructura eléctrica es la clave para sortear este reto. Mediante sistemas inteligentes de control y distribución de energía, es posible supervisar continuamente variables como el consumo, la calidad del voltaje, el estado de los activos y los niveles de carga. Esta tecnología no solo suple las vulnerabilidades de la red pública, sino que facilita decisiones que optimizan recursos y garantizan que la experiencia del huésped nunca se vea comprometida.
“La infraestructura eléctrica dejó de ser un componente invisible en la operación. Las soluciones de control y los sistemas de distribución inteligente ayudan a las empresas a mitigar riesgos, reducir costos operativos mediante tecnología avanzada y mejorar la continuidad del negocio. Estar preparados para las nuevas exigencias de la electrificación requiere administrar la energía de forma proactiva y en tiempo real. La modernización del ecosistema eléctrico representa la gran oportunidad para que los hoteles transformen uno de sus principales centros de costo en una ventaja competitiva”, concluye Marcela Nuñez.