Inflación en México repunta a 4.02% en febrero de 2026 y el semáforo económico vuelve a rojo
Inflación en México repunta a 4.02% en febrero de 2026 y el semáforo económico vuelve a rojo
La inflación en México registró en febrero de 2026 una tasa anual de 4.02%, ligeramente por encima de la expectativa de los analistas, que estimaban un nivel cercano a 3.95%. Con este resultado, el indicador vuelve a encender alertas dentro del monitoreo económico, ya que el semáforo de inflación regresa a rojo tras siete meses en nivel amarillo.
El dato refleja presiones persistentes en el componente subyacente, considerado el mejor indicador de la tendencia inflacionaria de mediano plazo.
Inflación subyacente mantiene presión
La inflación subyacente —que excluye productos de alta volatilidad como energéticos y alimentos frescos— se ubicó en 4.50%, mostrando una dinámica más persistente que el índice general.
Este componente suele reflejar presiones estructurales en la economía, como:
- Aumentos salariales;
- Costos de servicios;
- Precios en vivienda y educación;
- Ajustes en cadenas de suministro.
La persistencia de este indicador genera preocupación entre analistas porque su reducción suele ser más lenta.
Inflación no subyacente más moderada
En contraste, la inflación no subyacente se ubicó en 2.44%, impulsada principalmente por menores presiones en energéticos y algunos productos agropecuarios.
Sin embargo, este componente tiende a ser más volátil y puede cambiar rápidamente ante variaciones climáticas, shocks energéticos o factores internacionales.
Implicaciones para la política monetaria
El repunte inflacionario ocurre en un contexto en el que el banco central mantiene una política monetaria restrictiva para consolidar la convergencia hacia el objetivo de inflación cercano al 3%.
La evolución de la inflación será clave para definir los posibles ajustes en tasas de interés, las expectativas de mercado y las condiciones de crédito y consumo. Si las presiones inflacionarias persisten, el ciclo de relajación monetaria podría retrasarse.
Una inflación superior a lo esperado puede afectar el poder adquisitivo de los hogares y moderar el ritmo de consumo interno. Además, el encarecimiento del crédito y la incertidumbre sobre precios pueden influir en decisiones de inversión y gasto. El desafío para la política económica será equilibrar estabilidad de precios con dinamismo económico.