Inteligencia artificial: un aliado para la eficiencia energética en México
Gustavo Giraldo, Director Comercial y Desarrollo de Negocios para AES México
Es necesario impulsar una estrategia integral que involucre al sector privado, a las instituciones públicas y los marcos regulatorios con el fin de impulsar la adopción de soluciones inteligentes que beneficien al mercado eléctrico.
En México, las empresas industriales y los grandes consumidores han marcado la pauta en la adopción de sistemas de gestión energética avanzados. Estas herramientas, potenciadas por inteligencia artificial (IA), ya permiten analizar patrones de consumo, anticipar picos de demanda y optimizar el uso de recursos energéticos. El resultado es contundente, ya que ha logrado la reducción de costos operativos y el cumplimiento de estándares internacionales de eficiencia.
La experiencia internacional demuestra que la IA no solo es una herramienta tecnológica, sino un factor de competitividad. Con algoritmos de aprendizaje automático, las organizaciones pueden anticipar escenarios de alto consumo, programar sus equipos en horarios de menor costo y aplicar mantenimiento predictivo que evita paros no programados y ahorros millonarios. Además, estas soluciones favorecen la integración de energías renovables, ajustando en tiempo real la disponibilidad de fuentes como la solar o la eólica.
Los esfuerzos institucionales han comenzado, con medición para consumidores finales, cobertura nacional e integración paulatina en la red eléctrica; sin embargo, el reto está en avanzar hacia una estrategia integral, donde el sector privado, las instituciones públicas y los marcos regulatorios trabajen de manera coordinada. Solo así se podrá acelerar la adopción de soluciones inteligentes que beneficien tanto a las grandes industrias como a los usuarios residenciales y al mercado eléctrico.
Los beneficios financieros son claros, un menor gasto en energía, optimización de recursos y mejora en la eficiencia operativa, pero los impactos trascienden la rentabilidad. La IA aplicada a la gestión energética es un vehículo directo para cumplir criterios ESG, reducir la huella de carbono y avanzar hacia la sostenibilidad. La disponibilidad de datos confiables sobre consumo y emisiones también fortalece la gobernanza y la transparencia empresarial.
El horizonte es desafiante: la implementación en fábricas y plantas ya operativas exige inversión en infraestructura, capacitación de talento y una cultura organizacional que adopte el cambio; no obstante, el futuro es prometedor. En los próximos años veremos cómo la IA transformará el consumo energético y también el propio modelo de operación de las empresas.
En este escenario, la reflexión es clara, invertir en innovación es invertir en sostenibilidad y competitividad. La transformación digital y energética no es opcional, es una necesidad estratégica, adoptar tecnologías inteligentes permitirá a las empresas mexicanas no sólo reducir costos y mejorar su productividad, sino también posicionarse como líderes responsables frente a los retos ambientales y sociales que acontecen.