El gas natural: modernidad para las ciudades
Por: Jaqueline Luna, Directora de Operaciones, Naturgy México
El gas natural representa una opción económica y práctica para los usuarios. Al distribuirse mediante una red subterránea de ductos, se elimina la necesidad de transportar y almacenar cilindros o tanques, una práctica habitual que implica mayores riesgos en términos de seguridad. Esta infraestructura permite un suministro continuo y confiable, lo que se traduce en un menor costo de consumo y en una mejora significativa en la calidad de vida puesto que reduce tanto la carga económica como las preocupaciones por el abastecimiento.
En el mundo podemos encontrar varios ejemplos, uno de ellos es Argentina, quien es un líder histórico en la gasificación de hogares. Buenos Aires, su capital, cuenta con una de las tasas más altas de conexión a la red de gas natural, lo que permite a millones de familias acceder a calefacción y agua caliente de manera más cómoda y sencilla.
En nuestro país, la Zona Metropolitana de Monterrey tiene una tasa de gasificación notablemente superior al promedio nacional que es del 15% aproximadamente.
¿Pero qué pasa con la capital del país? La Ciudad de México es única en muchos sentidos. Además de ser una de las metrópolis más pobladas del mundo, presenta particularidades en su urbanismo y subsuelo que imponen desafíos considerables para la gasificación a gran escala.
Para empezar, la capital tiene un subsuelo sumamente heterogéneo, con zonas lacustres y de transición que, sumadas a la gran cantidad de servicios públicos que ya existen bajo tierra como el drenaje y el Metro, obliga a extremar el cuidado y la coordinación para realizar cualquier instalación.
Otros desafíos corresponden a la dinámica particular de ciertas zonas. En alcaldías muy pobladas, como Benito Juárez o Iztapalapa, la instalación de nuevas redes de gas natural exige obras subterráneas complejas.
En demarcaciones como Coyoacán o Álvaro Obregón, los proyectos deben considerar el patrimonio histórico y las calles estrechas. Mientras que, en el otro extremo, en zonas como Vallejo, la prioridad es satisfacer la necesidad de eficiencia energética y reducción de costos operativos debido a la alta concentración de industrias.
Además, la actividad sísmica es otra realidad que exige atención continua en términos de preparación, construcción y tecnología.
En este sentido, la NOM-002-SECRE-2010 establece los requisitos mínimos de seguridad en la red de gas natural donde se destaca el tema de los materiales con los que se deben fabricar las tuberías. Así, para el suministro de hogares y negocios en la CDMX, en lugar de usar materiales rígidos, se usa polietileno de alta densidad. Este material es tan flexible que puede absorber gran parte de la energía de un temblor, lo que reduce drásticamente el riesgo de daños estructurales.
Hacia una capital impulsada por el gas natural
Avanzar en la gasificación de la capital del país conlleva grandes beneficios para todos. La disponibilidad de gas natural influye directamente en la decisión de inversión de las empresas. Incluso para las industrias que ya están establecidas en diferentes zonas, les permite mejorar operaciones, impulsando la generación de empleos.
Si bien aún existen diferentes retos que van desde hacer frente al acelerado crecimiento de la población y la demanda energética, hasta cuestiones geográficas y de planeación urbana, lo cierto es que también hay muchas áreas de oportunidad para aumentar la presencia de este energético en la capital del país.
De la mano de la gasificación en la CDMX vienen importantes avances en materia de justicia energética, pues el desarrollo de la red de gas natural implica tener una ciudad más limpia, sostenible y segura, donde más personas y empresas se beneficien de un energético confiable, eficiente, accesible y más económico.