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Energía y desarrollo compartido: la visión de Diana León

Energía y desarrollo compartido: la visión de Diana León

Por Raúl Cedeño. Pluma: Eduardo Carmona.

En el corazón de la Secretaría de Economía, la voz de Diana León transmite una mezcla de firmeza y entusiasmo. Titular de Energía y de la Industria del Mueble y del Juguete, su cargo puede sonar atípico, pero refleja la complejidad del México actual: un país que busca equilibrar soberanía energética, desarrollo industrial y oportunidades de inversión con un mismo propósito, el bienestar colectivo.

“Mi función es atraer y cuidar las inversiones en estos sectores, ser ese puente que ayuda a las empresas a superar la tramitología y a integrarse en el tejido productivo del país”, explica. Habla con claridad de un reto monumental: fortalecer a la industria nacional en un contexto global donde las importaciones suelen llevarse la mayor tajada.

La energía como columna vertebral del desarrollo

El tema energético despierta en León una pasión particular. Habla de justicia energética, de soberanía y de la necesidad de garantizar que Pemex y CFE, las empresas emblema del Estado, se fortalezcan. La reciente reforma energética, recuerda, marcó un nuevo rumbo: “Queremos decirle a las inversiones que México tiene suficiencia energética, que contamos con un suministro garantizado y que además avanzamos hacia un futuro más sostenible”.

Ese futuro se imagina en plural: energías eólica, fotovoltaica, geotérmica e hidroeléctrica. México, insiste, tiene todas las condiciones naturales para ser un líder regional en renovables. Pero no se trata solo de generación: “El crédito y la inversión en energías limpias nos ayudarán a liberar carga de CFE y a impulsar proyectos que fortalezcan la soberanía energética”.

Proyectos estratégicos y prosperidad compartida

En la conversación, León enumera proyectos que avanzan tras años de estar “atorados”: desde la ampliación de refinerías de Pemex hasta proyectos renovables como Colibrí en Tlaxcala e Hidalgo. Lo que los une es un principio rector: la prosperidad compartida.

“Un proyecto energético no debe beneficiar solo a la empresa que lo impulsa”, subraya. “Debe generar empleo local, fortalecer la proveeduría estatal, capacitar a la gente de la región y garantizar un precio justo para los usuarios”. Ese enfoque, ligado al Plan México y al relanzamiento de la marca Hecho en México, busca integrar a los productores nacionales en la cadena de valor.

Para ello, la Secretaría impulsa un catálogo nacional de proveedores y trabaja en la certificación del sello Hecho en México. “Queremos saber qué producimos, qué necesitamos sustituir y cómo fortalecer lo nuestro”, dice.

Educación y transferencia tecnológica

El énfasis en la capacitación aparece una y otra vez en la charla. León reconoce que la transición energética no será posible sin formar capital humano preparado para manejar nuevas tecnologías. “Estamos trabajando con institutos como el INP en proyectos de transferencia tecnológica para que las comunidades donde se instalen proyectos realmente se beneficien con conocimiento y empleo de calidad”.

Ese enfoque territorial es clave. Los llamados Polos de Desarrollo del Bienestar, recientemente anunciados, buscan detonar economías locales en estados como Quintana Roo, Tlaxcala e Hidalgo, llevando inversión y capacitación a regiones históricamente rezagadas. “La prosperidad compartida significa que cuando llega una empresa a instalarse, también deja beneficios palpables en la comunidad”, insiste.

Retos y oportunidades

No todo es sencillo. La funcionaria reconoce que la burocracia sigue siendo un reto para inversionistas, aunque asegura que se han dado pasos importantes para agilizar trámites. “La reducción de la tramitología es esencial, porque cada retraso desincentiva proyectos”, explica.

A corto plazo, la Secretaría apuesta por los polos de desarrollo, el fortalecimiento de la proveeduría nacional y la digitalización de procesos. A mediano plazo, el reto será consolidar la transición energética y posicionar a México en los mercados internacionales como un país con reglas claras y sostenibles.

Inversión con reglas claras

En la parte final de la conversación, Diana León lanza un mensaje directo a empresarios nacionales y extranjeros: “Bienvenidas las inversiones, siempre que sean con reglas claras y transparentes. México tiene todas las condiciones climatológicas, financieras y de mano de obra para que sus proyectos prosperen”.

Su llamado no es menor: pide que las inversiones se alineen al Plan México, que fortalezcan la industria nacional y que consideren principios de sustentabilidad y justicia social. “El país tiene la capacidad y el talento. Lo que necesitamos es que las empresas hagan suyos estos lineamientos y construyamos juntos un futuro sostenible”.

El futuro en clave mexicana

Antes de despedirse, León deja una reflexión sobre el rumbo del país hacia 2030: “Estoy convencida de que México puede estar entre las diez economías más importantes del mundo. Lo que nos distingue no es solo la riqueza natural, sino la calidad de nuestra mano de obra, la creatividad, la innovación y la capacidad tecnológica de las y los mexicanos”.

Su voz transmite una certeza: el desarrollo económico no puede desligarse de la energía, la capacitación ni de la identidad nacional. En ese cruce entre soberanía energética, industria y educación, se teje la visión de un México que busca crecer no solo en cifras, sino también en justicia y en oportunidades compartidas.

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