Energía

El llamado global para frenar las futuras crisis energéticas antes de la próxima tormenta

El llamado global para frenar las futuras crisis energéticas antes de la próxima tormenta

El debate sobre la soberanía energética global se trasladó ayer a la costa de Vietnam. Durante la inauguración de la Cumbre de Energía Eólica de APAC en Hanói, el Consejo Global de Energía Eólica (GWEC) presentó de manera oficial el Informe Global de Energía Eólica Marina 2026. El documento lanza una advertencia urgente a los gobiernos del mundo: acelerar la construcción de parques eólicos en el mar ya no es solo una meta ambiental, sino la única estrategia real para proteger las economías locales de los inevitables choques de suministro y crisis de combustibles que marcarán los próximos años.

En un mercado energético internacional definido por la inestabilidad y la incertidumbre, el informe funciona como una hoja de ruta crítica. La premisa es tan lógica como ambiciosa: los países que logren levantar un verdadero “arco de turbinas” a lo largo de sus costas estarán blindados frente a los vaivenes geopolíticos del petróleo y el gas importado.

El pulso del viento: Un 2025 de gigantes y récords parciales

Para entender el potencial de esta tecnología de forma didáctica, vale la pena revisar la bitácora de instalaciones del año pasado. El 2025 cerró como el tercer mejor año de la historia para la industria, logrando conectar más de 9 gigavatios (GW) de nueva capacidad a las redes eléctricas del planeta, una cifra que equivale a dar electricidad limpia a más de 10 millones de hogares.

Con esta última oleada de proyectos, el planeta alcanzó un total acumulado de 92.5 GW instalados en 19 mercados activos, quedando a un paso de la histórica marca de los 100 GW globales. Toda esta infraestructura combinada ya genera suficiente energía para abastecer a 102 millones de hogares. Además, el desarrollo técnico rompió una barrera invisible el año pasado: el tamaño promedio de las turbinas eólicas marinas instaladas superó por primera vez el umbral de los 10 megavatios, promediando 10.3 MW por unidad. Esto se traduce en molinos mucho más colosales, capaces de capturar más viento con menos impacto de ocupación en el océano.

A nivel geográfico, las posiciones de liderazgo están muy marcadas. China se coronó campeona eólica por octavo año consecutivo al conectar 6.6 GW durante 2025, concentrando por sí sola el 52% de todo el mercado mundial. Muy por detrás se ubicó Europa, que aportó cerca de 2 GW repartidos principalmente entre el Reino Unido, Alemania y Francia. Junto con los Países Bajos y Taiwán, este selecto grupo de cinco potencias acapara el 90.3% de la capacidad instalada en el planeta.

La paradoja del freno burocrático: 25 GW atrapados en el limbo

A pesar de que las proyecciones de GWEC apuntan a un crecimiento anual compuesto del 24% entre 2026 y 2030, el despliegue actual enfrenta un cuello de botella preocupante. El informe reveló ayer que existen cerca de 25 GW de proyectos eólicos marinos fuera de China clasificados como “listos para construir”. Estas obras ya cuentan con las aprobaciones de diseño y los permisos ambientales correspondientes, pero permanecen completamente congeladas a la espera de una infraestructura de conexión a la red, el resultado de subastas claras o acuerdos de subsidios viables que les permitan recibir luz verde financiera.

Esta parálisis regulatoria provocó que el volumen de energía eólica adjudicado en subastas durante el año pasado cayera drásticamente a 11.4 GW, lo que representa apenas una quinta parte del récord histórico alcanzado en 2024. Los desarrolladores e inversionistas simplemente no están encontrando las condiciones de certidumbre necesarias para arriesgar su capital.

“En menos de cinco años hemos enfrentado dos grandes crisis causadas por la continua dependencia de combustibles importados. Es abundantemente claro que estamos en una carrera por electrificar nuestras economías y desplegar la mayor cantidad de energía renovable local y confiable posible antes de que estalle la próxima crisis”, advirtió ayer Rebecca Williams, directora ejecutiva adjunta de GWEC.

La hoja de ruta: Ocho acciones para liberar el potencial del mar

Para destrabar el sector y asegurar que se cumpla la proyección de añadir 327 GW en la próxima década —lo que elevaría la capacidad global a 420 GW para finales de 2035—, el organismo internacional propuso ayer un plan de acción de ocho pilares fundamentales dirigido a los diseñadores de políticas públicas.

El primer paso indispensable consiste en priorizar la energía eólica marina como infraestructura crítica nacional. Esto significa que los gobiernos deben otorgar a estos parques, y a sus redes de transmisión asociadas, un estatus de importancia estratégica nacional para protegerlos de retrasos burocráticos y reducir los costos de financiamiento. Asimismo, se requiere consolidar una alianza más transparente entre el gobierno y la industria, garantizando que las expectativas de construcción estén basadas en evidencias y contextos específicos de cada país.

En el ámbito social y de mercado, el plan exige combatir la desinformación de frente para construir confianza pública, comunicando de forma clara los beneficios económicos tangibles que estos proyectos llevan a los hogares. Esto debe sustentarse en marcos de subastas viables que abandonen la obsesión de corto plazo por buscar el precio nominal más bajo y se enfoquen en dar certidumbre a las cadenas de suministro.

Finalmente, la estrategia demanda agilizar los trámites de permisos mediante ventanillas únicas, inyectar mayor financiamiento directo hacia la infraestructura de almacenamiento y soporte, escalar y diversificar las cadenas de suministro industriales con visibilidad a largo plazo, e incentivar la electrificación masiva de las industrias locales. Solo convirtiendo al viento marino en la columna vertebral de la economía descarbonizada se podrá garantizar que las facturas de los consumidores bajen de precio de forma permanente y que la industria pesada continúe creciendo de manera sostenible. El tiempo corre y, como concluye el informe, la oportunidad no va a esperar a los indecisos.

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Editorial RGB 360

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