Educación financiera: la llave oculta del desarrollo emprendedor
Por Raúl Cedeño. Pluma: Eduardo Carmona.
En un país donde cuatro de cada diez adultos conviven a diario con el estrés financiero, hablar de educación en el manejo del dinero ya no es un lujo, sino una necesidad urgente. Fernando Ávila, experto en Educación Financiera de Banco Santander México, lo tiene claro: “no basta con incluir a las personas en el sistema financiero, hay que enseñarles a usarlo a su favor”.
La escena parece cotidiana: alguien recibe su primera tarjeta de crédito, la guarda con ilusión, pero en poco tiempo se enfrenta a estados de cuenta incomprensibles y deudas que lo desbordan. ¿El problema? No fue la tarjeta, sino la ausencia de herramientas para gestionarla.
Ávila lo explica con precisión: en México, siete de cada diez adultos han tenido contacto con algún producto financiero, pero el verdadero desafío está en el “cómo”. Tener acceso a una cuenta o a un crédito no garantiza bienestar; la clave está en aprender a leer un estado de cuenta, calcular el costo anual total de un préstamo o, simplemente, diseñar un presupuesto personal.
Entre el miedo y la oportunidad
Fernando reconoce que persiste una desconfianza histórica hacia la banca. Muchas personas prefieren guardar el dinero “debajo del colchón” antes que enfrentar la posibilidad de endeudarse. Sin embargo, los datos muestran otra realidad: la mayoría de los créditos sí se aprueban, y el crédito, bien utilizado, puede convertirse en un motor para el crecimiento económico y personal.
“Hay que perderle el miedo al crédito”, insiste Ávila. “No es malo si se usa de forma responsable, si se pide lo que uno puede pagar y si se convierte en un puente entre la liquidez y la solvencia”.
Ese puente, señala, no solo mueve a los grandes corporativos. También es el que permite a un emprendedor abrir un local, a una pyme adquirir maquinaria o a una familia ampliar su vivienda. La economía, en sus palabras, “se mueve con crédito”.
La salud financiera como antídoto al estrés
La Encuesta Nacional de Salud Financiera (ENSAFI) de 2023 arrojó un dato revelador: casi 40% de los adultos en México experimenta altos niveles de estrés por dinero. Este fenómeno no distingue ingresos; alguien con un salario elevado puede tener peores hábitos financieros que quien gana menos pero sabe administrarse.
“Al final”, reflexiona, “todos tenemos una relación inevitable con el dinero. La cuestión es si queremos que sea una relación sana o una que nos desgaste día a día”.
En este sentido, Banco Santander ha apostado por un modelo de acompañamiento: no se trata solo de otorgar productos, sino de educar en su uso. La educación financiera, explica, genera un círculo virtuoso: los clientes toman mejores decisiones, se endeudan menos y mejoran su calidad de vida; el banco, por su parte, mantiene carteras más sanas y contribuye a la estabilidad del sistema financiero.
De la teoría a la acción
Ese compromiso se refleja en múltiples iniciativas. En la primera mitad de 2025, los contenidos de educación y salud financiera de Santander alcanzaron a casi un millón de personas en México a través de redes sociales y plataformas digitales. Además, cerca de 100 mil participaron activamente en cursos y talleres.
El paso más innovador llegó con el lanzamiento del curso de Salud Financiera en Santander Open Academy, una plataforma digital gratuita que ofrece ocho horas de formación flexible, diagnósticos personalizados y materiales descargables. “Si alguien buscara un curso de este nivel en el mercado tendría que pagar miles de pesos; nosotros lo ofrecemos como una beca abierta al público”, comenta Fernando con orgullo.
El curso no promueve productos del banco. En cambio, aborda desde la elaboración de presupuestos hasta temas como ahorro para el retiro, inversión sin miedo y uso inteligente del crédito. Al finalizar, los participantes reciben un certificado con valor curricular, un incentivo adicional para quienes buscan fortalecer su perfil profesional.
Mirando hacia adelante
La visión de Santander es clara: acompañar a las personas en su camino hacia la salud financiera, no solo a sus clientes, sino también a la sociedad en general. Enmarcado en una agenda global de sostenibilidad, el banco ha trazado metas para seguir empoderando financieramente a millones de personas en los próximos años.
“Las decisiones que tomes hoy con tu dinero influirán en tu presente, pero también en tu futuro y en el de los que te rodean”, recuerda Ávila al cerrar la conversación.
En un país donde el bienestar colectivo se juega también en los números de un estado de cuenta, iniciativas como esta no solo abren puertas al crédito responsable, sino que ofrecen una promesa mayor: la posibilidad de construir un México con menos estrés financiero y más oportunidades de desarrollo.