Política

Economía y SEMARNAT establecen límites a la importación de camiones contaminantes

Economía y SEMARNAT establecen límites a la importación de camiones contaminantes

A un año de haber asumido el compromiso con la Cámara Nacional de autotransporte (CANACAR) el Gobierno de México por conducto de las secretarías de Economía y Medio Ambiente y Recursos Naturales, presentaron el instrumento que establece las condiciones ambientales para la importación definitiva de vehículos usados con motor diésel y peso bruto vehicular mayor a 3,857 kilogramos.

El reciente acuerdo conjunto entre la Secretaría de Economía y la SEMARNAT, encabezado por Marcelo Ebrard y Alicia Bárcena, marca un punto de inflexión en la política ambiental mexicana. Por primera vez, se establecen estándares técnicos y ambientales obligatorios para la importación de vehículos de carga usados con motor diésel.

La medida, publicada ya en el Diario Oficial, prohíbe la entrada de unidades con motores de más de 10 años de antigüedad. Con ello, el Gobierno busca detener el ingreso de camiones obsoletos, reducir emisiones contaminantes y fortalecer la seguridad vial.

Este Acuerdo sirve para que todas y todos nos beneficiemos, limita la entrada de camiones antiguos e inseguros, reduce emisiones contaminantes, mejora la seguridad en la circulación y protege la salud, informó el secretario Ebrard.

Bárcena lo resumió con una frase que sintetiza la nueva visión del Ejecutivo: Cuidar el aire que respiramos no debe ser visto como obstáculo para el desarrollo, sino como la base de una economía moderna y sostenible.

El acuerdo, trabajado durante más de dos años con la CANACAR, ANPACT y el Consejo Coordinador Empresarial, muestra un ejemplo concreto de diálogo público-privado con resultados medibles. Según estimaciones oficiales, limitar la antigüedad tecnológica permitirá una reducción de hasta 90% de emisiones respecto a las tecnologías más viejas, sin vulnerar los compromisos comerciales del país.

Más allá del gesto político, esta decisión revela que el desarrollo económico y la protección ambiental pueden, y deben, coexistir. Que una política industrial puede ser verde sin ser punitiva. Y que la sostenibilidad, lejos de ser discurso, comienza por decisiones tan concretas como no permitir la entrada de motores que envenenan el aire que respiramos.

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Editorial RGB 360

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