La responsabilidad de mirar y participar
La observación ciudadana empresarial no puede quedarse en señalar lo que está mal. Cuando la seguridad, la educación y la competitividad tienen un impacto directo en la vida de las personas y en la capacidad de las empresas para crecer y generar empleo, observar lo que ocurre en nuestro país también implica asumir una responsabilidad.
Quienes hacemos empresa conocemos de primera mano cómo los problemas públicos terminan entrando por la puerta de los negocios. Una extorsión puede obligar a cerrar un comercio. Una deficiencia educativa puede significar que un joven llegue al mundo laboral sin las herramientas que necesita. Una MiPyME que no logra acceder a financiamiento, tecnología o una cadena de proveeduría pierde la posibilidad de crecer. Son problemas distintos, pero todos terminan afectando las oportunidades de las personas y el desarrollo de nuestras comunidades.
Por eso la observación ciudadana empresarial debe partir de mirar la realidad con datos, reconocer los problemas y convertir esa información en propuestas que puedan llevarse a la práctica. Se trata de participar, dialogar y dar seguimiento.
La seguridad es quizá el ejemplo más claro. La extorsión ya afecta la operación cotidiana de miles de negocios y tiene un impacto particularmente fuerte en las MiPyMEs. Cuando un empresario trabaja bajo amenaza, la decisión de invertir, contratar o ampliar un negocio cambia. La propia COPARMEX ha documentado el impacto de este delito sobre la operación, la inversión y el empleo formal.
Frente a esta realidad, la participación empresarial no sustituye la responsabilidad del Estado en materia de seguridad, pero sí puede contribuir a construir mejores respuestas. Necesitamos fortalecer las capacidades de prevención e investigación, facilitar la denuncia y mejorar la coordinación entre autoridades, empresas y sociedad. También necesitamos escuchar a quienes viven el problema todos los días para que las políticas públicas respondan a la realidad de las comunidades.
La educación plantea un desafío de otra naturaleza, pero con consecuencias igualmente profundas. Estar en la escuela no garantiza haber aprendido. Los resultados de PISA 2025 volvieron a mostrar las brechas que enfrenta México en aprendizajes fundamentales y nos recuerdan que la educación determina, en buena medida, las capacidades con las que las nuevas generaciones llegarán a la vida y al trabajo.
Aquí también existe una responsabilidad compartida. Las empresas pueden participar en la formación de talento, acercar a los jóvenes al mundo laboral, impulsar prácticas profesionales, formación técnica y modelos de vinculación que permitan que lo que se aprende tenga una conexión real con las necesidades de la economía.
Lo mismo ocurre con las MiPyMEs. México tiene en ellas una de sus mayores fortalezas productivas, pero muchas siguen enfrentando obstáculos para acceder a financiamiento, tecnología, certificaciones y mercados. Fortalecerlas significa ampliar su capacidad de crecer, integrarse a cadenas de valor y generar empleos.
La observación ciudadana empresarial tiene que continuar en el seguimiento. ¿Qué se propuso? ¿Qué se hizo? ¿Qué resultados tuvo? ¿Qué funcionó y qué debe corregirse? Esa es la diferencia entre opinar sobre los problemas del país y participar realmente en su solución.
Tampoco podemos caer en la idea de que todo depende del gobierno o, en el extremo contrario, de que todo puede resolverse desde el sector privado. Cada actor tiene responsabilidades distintas. El Estado debe garantizar seguridad, justicia, educación y condiciones de certeza; las empresas deben generar inversión, empleo, innovación y oportunidades; y la sociedad debe involucrarse, exigir resultados y participar en la construcción de soluciones.
Ese es el sentido de una observación ciudadana empresarial responsable. Mirar la realidad, escuchar a quienes la viven, aportar evidencia, proponer soluciones y exigir que los resultados puedan medirse.
México tiene talento, empresas y enormes oportunidades para crecer. Pero esas oportunidades no se convierten por sí solas en bienestar. Necesitamos construir las condiciones para que una persona pueda estudiar, emprender, trabajar, invertir y desarrollar su proyecto de vida con libertad y seguridad.
Observar es el primer paso. Participar, proponer y dar seguimiento es lo que convierte esa observación en responsabilidad ciudadana.
Carlos Chávez de Icaza, Presidente del Comité de Difusión de COPARMEX.