SEO + GEO: la nueva batalla por la visibilidad digital
Durante muchos años, gran parte de la estrategia de visibilidad digital de las marcas estuvo concentrada en el SEO: construir sitios con autoridad, una estructura sólida y contenidos relevantes para alcanzar las primeras posiciones en los motores de búsqueda. Sin embargo, la incorporación de la inteligencia artificial a los hábitos de búsqueda y compra está sumando una nueva variable a la ecuación.
Cada vez más consumidores utilizan herramientas de IA para buscar información, comparar productos y servicios y obtener recomendaciones antes de tomar una decisión. En este escenario, estar bien posicionado en Google ya no necesariamente implica aparecer entre las respuestas o recomendaciones de una inteligencia artificial.
Un estudio de Ahrefs encontró que solo el 12% de los links citados por herramientas de IA también aparecen entre los diez primeros resultados de Google para la misma búsqueda, una diferencia que evidencia que ambas plataformas responden a lógicas de visibilidad relacionadas, pero no idénticas.
“Durante mucho tiempo, la pregunta para las marcas fue cómo estaban posicionadas en Google. Hoy tenemos que sumar una nueva: qué dicen las inteligencias artificiales sobre ellas y si las están eligiendo como fuente cuando un consumidor busca información o pide una recomendación. Esto no significa que el SEO pierda relevancia: sigue siendo la base. Pero ahora necesitamos complementarlo con una estrategia que permita que la IA también pueda entender a una marca, reconocerla como una fuente relevante y eventualmente recomendarla. Ya no se trata únicamente de ser encontrados, sino también de ser elegidos”, explica Azul Haristeguy, SEO Lead de Infracommerce.
En este contexto cobra relevancia el GEO (Generative Engine Optimization), una disciplina que busca optimizar los contenidos para que no solo puedan ser encontrados por los buscadores tradicionales, sino también comprendidos, considerados confiables y utilizados como fuente por los motores de inteligencia artificial generativa.
El cambio tiene, además, un impacto potencial sobre el negocio. Los usuarios que llegan a un sitio a partir de recomendaciones realizadas por herramientas de IA pueden registrar tasas de conversión de entre el 6% y el 14%, frente a valores de entre el 1% y el 3% del tráfico proveniente del SEO tradicional. Una de las razones es que ese consumidor puede llegar al sitio en una instancia más avanzada de su recorrido: ya realizó consultas, comparó alternativas y obtuvo información para orientar su decisión.
El desafío pasa entonces por trabajar ambos ecosistemas en conjunto: mantener las bases del SEO (autoridad, arquitectura clara, contenidos relevantes e información verificable) y, al mismo tiempo, construir contenidos que las inteligencias artificiales puedan interpretar, recuperar y reconocer como fuentes relevantes.
Para las compañías, este nuevo escenario también plantea un desafío de medición. Además de seguir indicadores tradicionales como posicionamiento, tráfico orgánico o conversión, comienza a ser relevante identificar cuánto tráfico llega desde herramientas de IA, cómo se comportan esos usuarios y qué participación tiene la marca dentro de las respuestas generadas por estos nuevos motores.
En un ecosistema digital en plena transformación, comenzar a medir esta nueva visibilidad y entender cómo conviven SEO y GEO puede convertirse en una ventaja para las marcas que logren anticiparse a los nuevos hábitos de búsqueda y compra.