Ante el déficit eléctrico, el almacenamiento sin inversión inicial gana terreno entre las empresas mexicanas
México enfrenta uno de los mayores desafíos de los últimos años para garantizar un suministro eléctrico suficiente y confiable: la demanda crece más rápido que la capacidad de generación disponible. De acuerdo con el IMCO, de no acelerarse la inversión, hacia 2030 el país podría enfrentar un déficit de generación superior a 48 mil GWh, cuya cobertura requeriría alrededor de 66,925 millones de dólares adicionales entre 2025 y 2030. Para las empresas de alto consumo, este escenario ya no es únicamente un reto del sistema eléctrico: es un riesgo directo para la continuidad, los costos y los planes de crecimiento.
“La seguridad energética se ha convertido en una variable de competitividad. Para una planta industrial, una interrupción, la variación en la calidad de energía o un incremento en los costos eléctricos puede impactar producción, márgenes y compromisos con clientes. Por eso cada vez más empresas están evaluando cómo gestionar mejor su consumo y contar con mayor respaldo sin desviar capital de su operación principal”, señala Ayalli Gurría Gallardo, directora Comercial de Quartux.
La necesidad de fortalecer la confiabilidad del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) también está modificando la forma en que las empresas evalúan su infraestructura energética. Mientras el Gobierno de México proyecta incorporar 19,954 MW de nueva capacidad renovable y alcanzar a 5,000 MW de almacenamiento de energía hacia 2030, como parte del Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico (PLADESE); los modelos de e Energía como Servicio (BESS as a Service, EaaS) abren una alternativa para que los usuarios finales aceleren la adopción de sistemas de almacenamiento energético sin comprometer su flujo de efectivo. Bajo este esquema, una empresa puede incorporar un Sistemas de Almacenamiento de Energía con baterías sin realizar una inversión inicial. El proveedor especializado diseña, instala, opera y mantiene la infraestructura, mientras el usuario paga bajo un modelo ligado a los beneficios económicos generados.
“En Quartux operamos un modelo de ahorros compartidos y cero inversión inicial: nos encargamos del diseño, instalación, operación y mantenimiento del sistema . El objetivo es muy concreto: que la empresa pueda capturar beneficios energéticos y económicos sin convertir el proyecto en una nueva necesidad de CAPEX. Si no hay ahorros, no hay pagos”. Explica Ayalli Gurría .
Para el usuario final, el problema es especialmente relevante durante los periodos de alta demanda eléctrica, cuando aumenta la presión sobre el margen de reserva operativo del SEN, especialmente durante las temporadas de calor, cuando el consumo alcanza niveles históricos. A ello se suma un entorno regulatorio que reconoce al almacenamiento como un componente estratégico para la estabilidad de la red. En la práctica, esto convierte al almacenamiento en una herramienta para que las empresas tengan mayor control sobre una variable que tradicionalmente dependía casi por completo del sistema eléctrico.
El Plan de Fortalecimiento y Expansión del Sistema Eléctrico Nacional contempla 22,674 MW de nueva capacidad de generación, además de 1,315 MW de almacenamiento asociado a estos proyectos, consolidando a las baterías como parte esencial de la nueva infraestructura eléctrica del país. Sin embargo, para una empresa industrial la decisión es distinta: necesita proteger su operación y mejorar su desempeño energético, pero invertir millones de pesos en activos eléctricos puede competir con recursos destinados a nuevas líneas de producción, maquinaria, expansión o capital de trabajo.
En paralelo, se proyecta que el mercado latinoamericano de almacenamiento en baterías pasará de aproximadamente 890 millones de dólares en 2024 a más de 6,300 millones de dólares en 2030. El crecimiento del mercado refleja una tendencia clara: el almacenamiento está dejando de ser una solución reservada para grandes proyectos eléctricos y comienza a integrarse a la estrategia energética de los usuarios finales. Los modelos de servicio permiten hacerlo sin comprometer capital propio y trasladando al proveedor especializado parte del riesgo tecnológico, operativo y de desempeño.
El modelo resulta especialmente relevante para industrias intensivas en consumo eléctrico como manufactura, alimentos y bebidas, automotriz, logística o parques industriales, en las que la energía representa un componente importante del costo operativo y donde la continuidad de los procesos es crítica. En estos casos, el valor del almacenamiento no se limita al ahorro en el recibo: también puede ayudar a proteger producción, capacidad instalada y planes de crecimiento.
“Un sistema de baterías acompañado de gestión inteligente puede desplazar consumo de horarios de mayor costo, reducir cargos asociados a demanda máxima, mejorar la calidad de la energía y aportar respaldo ante eventos de inestabilidad de la red. Para el usuario final, la conversación ya no debería ser solamente cuánto cuesta una batería, sino cuánto valor puede generar tener mayor control sobre su consumo eléctrico y cuánto riesgo operativo puede evitar”, agrega Gurría.
Con un sistema eléctrico cuya expansión enfrenta el reto de acompañar el crecimiento de la demanda y con el almacenamiento cada vez más presente en la planeación hacia 2030, los esquemas de Energía como Servicio se perfilan como una vía para la industria mexicana fortalezca su seguridad energética, reduzca costos y perseveré capital para su negocio principal. Para las empresas de alto consumo, el siguiente paso es evaluar su perfil de demanda y determinar si existe una oportunidad técnica y económica para incorporar almacenamiento.
¿Tu empresa tiene un consumo eléctrico intensivo? Un análisis del perfil de carga puede identificar oportunidades de ahorro, gestión de demanda y respaldo operativo con almacenamiento. Conoce si tu operación es candidata a un esquema sin inversión inicial en Quartux.