El pulmón del norte de la CDMX anota su propio gol: UAM Azcapotzalco se suma al reto ecológico de Profepa
La marea de la sustentabilidad sigue sumando aliados estratégicos más allá de los estadios deportivos de la justa mundialista. Ayer martes, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) hizo oficial la incorporación de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco (UAM-A), a la campaña nacional “Gol por el Ambiente”. Reconocida como uno de los espacios verdes universitarios más significativos e innovadores del norte de la capital, la institución inscribió tres ambiciosos proyectos que entrelazan la ciencia académica, la conservación biológica y la economía circular.
A través de este despliegue, la UAM Azcapotzalco busca consolidar su papel como un referente de sostenibilidad urbana, demostrando que los centros de educación superior son laboratorios vivos capaces de generar beneficios ambientales tangibles y verificables dentro de sus propias comunidades.
El inventario de los 1,400 árboles y el rescate hídrico
El primer gran frente de esta estrategia se enfoca directamente en la biodiversidad del campus. La universidad se ha fijado la tarea de actualizar de forma exhaustiva su inventario arbóreo institucional, un ecosistema que actualmente registra a más de 1,400 individuos de diversas especies vegetales.
Lejos de ser un simple conteo estadístico, este proyecto se conectará de forma didáctica con la infraestructura ambiental de vanguardia que ya posee la unidad, específicamente su planta piloto de tratamiento de agua y su humedal universitario. Al vincular estos recursos hídricos con el cuidado de la flora, la institución impulsará soluciones basadas en la naturaleza, restauración ecológica y programas de educación ambiental diseñados para blindar el entorno frente a las islas de calor de la zona urbana.
Hilos y plásticos: El reto de la gestión circular
Los otros dos pilares de la estrategia abordan de lleno el manejo responsable de los residuos de consumo diario, una de las problemáticas más severas de las grandes metrópolis.
En la cancha de la economía circular, la meta de la comunidad universitaria consiste en recuperar un mínimo de 182.5 kilogramos de envases y materiales plásticos clasificados como PET y PEAD (polietileno de alta densidad). De manera simultánea, las autoridades del campus coordinarán la recolección de 120 kilogramos de textiles usados.
El objetivo central es evitar que estas toneladas de plásticos y ropa vieja terminen saturando los rellenos sanitarios de la Ciudad de México. En su lugar, mediante procesos formales de aprovechamiento y valorización, los materiales serán reincorporados productivamente a nuevas cadenas de valor económico.
En busca de la mención honorífica ambiental
El calendario de juego ya está corriendo. Las actividades operativas de recolección y diagnóstico comenzaron formalmente el pasado 1 de junio y se extenderán hasta el 10 de agosto de 2026, un periodo clave para afianzar hábitos de consumo responsable y separación de materiales entre estudiantes, docentes y trabajadores administrativos.
Debido al rigor técnico de las propuestas presentadas por la rectoría de la unidad, la Profepa ya otorgó de manera oficial una constancia de participación a la UAM Azcapotzalco por las tres iniciativas inscritas. Sin embargo, el verdadero veredicto llegará al cierre del programa.
Una vez concluidas las actividades y auditados los reportes de impacto, la institución recibirá una Constancia de Beneficios Ambientales. Además, las reglas de la campaña estipulan que si la comunidad universitaria logra superar las metas de conservación y reciclaje comprometidas, las autoridades federales les otorgarán una mención honorífica especial, consolidando el liderazgo de la universidad en la defensa del entorno nacional.