Los tres estadios mundialistas de México van por un “Gol por el Ambiente” y 4 toneladas de PET reciclado
La euforia por la fiesta mundialista está a punto de apoderarse de las canchas mexicanas, pero este año el verdadero partido no solo se jugará con el balón en los pies, sino también con la sustentabilidad en las gradas. A partir de mañana, los tres estadios anfitriones de México en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey se vestirán de verde en un sentido completamente ecológico al unirse de manera oficial a la campaña “Gol por el Ambiente”, una iniciativa impulsada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
La ambiciosa meta de este proyecto, que forma parte de las acciones del denominado Mundial Social 2026, es recolectar y procesar bajo un esquema de gestión circular un total de 4,000 kilogramos de envases de PET durante los encuentros oficiales del torneo. De esta manera, se busca demostrar que los eventos deportivos de escala masiva pueden convivir en perfecta armonía con la preservación del entorno y el consumo responsable.
La táctica de la economía circular en la tribuna
Para entender el valor didáctico de esta campaña, hay que mirar más allá de los contenedores de basura tradicionales. El plan no consiste simplemente en “limpiar” los estadios al final de los juegos, sino en activar una cadena de valor circular. Durante cada partido, se promoverá activamente entre los asistentes la separación correcta de las botellas de plástico que consuman.
Una vez recolectado, todo este material será canalizado directamente a procesos formales de reciclaje para reincorporarlo a nuevas cadenas de producción. Al evitar que estos residuos terminen en la basura común o contaminando el ecosistema, las sedes mundialistas transformarán lo que solía ser un desecho en un recurso valioso, mitigando de forma directa la huella plástica del torneo.
El calendario del reciclaje: Metas por ciudad
La recolección de los 4,000 kilogramos de PET se ha distribuido de manera estratégica entre las tres sedes del país, adaptándose al calendario de partidos programados para los meses de junio y julio:
El coloso de la Ciudad de México asume el reto más grande de la jornada, comprometiéndose a recuperar al menos 2,000 kilogramos de plástico. Los reflectores de su plan de acopio se encenderán desde mañana 11 de junio, continuando con activaciones intensivas durante los juegos del 17, 24 y 30 de junio, para cerrar su participación el próximo 5 de julio.
Por su parte, la sede de Guadalajara tiene la misión de asegurar una tonelada completa (1,000 kilogramos) de envases. El despliegue de su estrategia arrancará también mañana 11 de junio y continuará a lo largo de las fechas mundialistas del 18, 23 y 26 del mismo mes.
Finalmente, el estadio de Monterrey aportará otra tonelada al marcador ambiental de la justa. Su proyecto de recuperación recolectará los mil kilogramos restantes concentrando sus esfuerzos logísticos durante los encuentros previstos para los días 14, 20, 24 y 29 de junio.
Alianzas institucionales y recompensas al esfuerzo
Detrás de la ingeniería y la logística de estos proyectos se encuentra la Industria Mexicana de Coca-Cola, empresa que opera en los tres recintos y que diseñó los planes específicos presentados ante las autoridades federales bajo los nombres oficiales de Proyecto PET Estadio Ciudad de México, Proyecto PET Estadio Ciudad de Guadalajara y Proyecto PET Estadio Ciudad de Monterrey.
Como reconocimiento a este compromiso voluntario que vincula al sector privado, las instituciones y el deporte, la Profepa otorgó de manera previa una constancia oficial de participación para cada una de las sedes. Sin embargo, el verdadero premio vendrá al silbatazo final.
Una vez que concluyan los partidos y se reporten los resultados auditados del pesaje de plástico, la procuraduría ambiental entregará una Constancia de Beneficios Ambientales a los proyectos cumplidos. Y para incentivar aún más la competitividad ecológica, aquellas sedes que logren superar las metas de recolección establecidas recibirán una mención honorífica especial. Con esta estrategia, México se prepara para demostrarle al mundo que la pasión por el fútbol también puede ser el motor para consolidar un futuro más limpio y sostenible.