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Inteligencia Artificial y productividad en América Latina: oportunidades y retos para el crecimiento

Inteligencia Artificial y productividad en América Latina: oportunidades y retos para el crecimiento

La inteligencia artificial (IA) se perfila como un motor estratégico para impulsar la productividad en América Latina y el Caribe, según un análisis del Fondo Monetario Internacional (FMI). La región enfrenta el desafío de aprovechar plenamente las ventajas económicas de la IA debido a particularidades estructurales de su mercado laboral, pero las políticas adecuadas podrían traducir esta tecnología en crecimiento económico sostenido y empleos más productivos.

El potencial de la IA en la productividad regional

La región tiene una de las mayores tasas de informalidad laboral del mundo: más de la mitad de los puestos de trabajo son informales, y en países como Bolivia, Perú y Honduras este porcentaje supera el 66 % de la fuerza laboral. Esta característica limita la exposición directa de muchos empleos a la IA, en comparación con economías avanzadas, donde una mayor proporción de trabajos se ve afectada por la automatización y las tecnologías inteligentes. Aunque esta menor exposición puede ayudar a mitigar perturbaciones inmediatas en mercados laborales locales, también significa que América Latina corre el riesgo de quedarse atrás en los beneficios económicos que la IA puede generar cuando se integra de forma amplia en la economía.

La IA puede aumentar significativamente la productividad en sectores donde ya hay estructuras formales consolidadas. Por ejemplo, cerca de la mitad de los trabajos que sí están expuestos a la IA —como los del sector salud— podrían beneficiarse de mejoras de productividad sin provocar pérdidas sustanciales de empleo. Esto se traduce en mayor eficiencia operativa, reducción de costos en procesos administrativos y mejor uso de datos, lo que puede elevar la competitividad general de las economías nacionales.

Barreras estructurales y caminos hacia la adopción

Para aprovechar todo el potencial de la IA, América Latina debe enfrentar barreras clave. La informalidad laboral, por un lado, limita tanto la adopción tecnológica como el acceso a financiamiento y protección social de quienes trabajan fuera del sector formal. La formalización de empleos y empresas es estratégica, ya que facilitaría que más trabajadores y negocios incorporen herramientas de IA y eleven su productividad.

Además, la región necesita ampliar el acceso a educación avanzada, capacitación técnica y redes de protección social que permitan a las personas adaptarse a una economía cada vez más impulsada por tecnologías digitales. Políticas que simplifiquen la regulación para la creación de empresas, faciliten el acceso al crédito y reduzcan cargas administrativas también pueden animar a negocios emergentes a formalizarse y crecer con el soporte de la IA.

Implicaciones para el crecimiento económico y la competitividad

Si se implementan cambios estructurales —como la formalización laboral y el fortalecimiento del capital humano— la IA no solo podría elevar la productividad, sino también estimular la inversión, aumentar salarios reales y mejorar la demanda de mano de obra calificada, impulsando cadenas de valor más sofisticadas. Esto puede ayudar a la región a acercarse a los niveles de productividad y crecimiento observados en economías avanzadas, y mitigar el estancamiento de ingresos que ha caracterizado a América Latina en las últimas décadas.

En síntesis, aunque la IA presenta desafíos —especialmente vinculados a la informalidad y a la infraestructura digital— también ofrece una oportunidad robusta para reconfigurar la productividad regional y sentar las bases de un crecimiento más inclusivo y sostenible, siempre que las políticas públicas y privadas se alineen para facilitar su adopción y difusión en toda la economía.

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Editorial RGB 360

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