Demanda global de gas natural se acelera en 2026 impulsada por una “ola” de GNL, según la IEA
La Agencia Internacional de la Energía (IEA) proyecta que en 2026 el crecimiento de la demanda mundial de gas natural se acelerará, principalmente gracias a una expansión significativa del suministro de gas natural licuado (GNL), lo que aliviaría las tensiones del mercado y fomentaría un consumo más dinámico a escala mundial.
En su último Gas Market Report, la IEA detalla que después de un período de crecimiento moderado en 2025 —donde la demanda global se expandió a un ritmo más lento debido a precios elevados, menores exportaciones por gasoducto desde Rusia a la Unión Europea y necesidades de almacenamiento—, se espera que la demanda de gas natural aumente cerca de un 2% en 2026, acercándose a un máximo histórico. Esta aceleración está vinculada directamente a la llegada al mercado de nuevos volúmenes de GNL que fortalecerán la liquidez global y reducirán las restricciones de suministro.
La ola de GNL y sus efectos en mercados globales
La IEA estima que en 2026 la producción global de GNL crecerá por encima del 7% —alrededor de 40 mil millones de metros cúbicos adicionales—, la expansión más rápida desde 2019, impulsada principalmente por proyectos en Estados Unidos, Canadá y Qatar. Esta expansión aliviará la presión de los mercados energéticos y permitirá una mayor disponibilidad del combustible en Asia, Europa y otras regiones, fomentando así un repunte en la demanda.
Este impulso de suministro de GNL se produce en un contexto donde las importaciones de gas natural licuado han sido clave para reforzar la seguridad energética de regiones tradicionalmente dependientes de gas por gasoducto, y donde la diversificación de fuentes permite mayor flexibilidad en el comercio internacional. El crecimiento en Asia-Pacífico —especialmente en países con sensibilidad al precio como China y otras economías emergentes— se espera que represente casi la mitad del aumento global del consumo de gas en 2026.
Tendencias regionales y factores estructurales
El reporte de la IEA también subraya que el crecimiento del consumo de gas será más moderado o incluso decreciente en algunas regiones. Por ejemplo, mientras que en Europa la demanda podría disminuir debido a la expansión de energías renovables y mejoras en eficiencia energética, otras zonas como Eurasia, África y Medio Oriente mostrarían incrementos asociados a mayores usos industriales y en generación eléctrica.
En América del Norte, el crecimiento del uso de gas natural se espera que sea inferior al promedio mundial, concentrándose principalmente en el sector eléctrico, donde la demanda por respaldo a renovables sigue siendo relevante. En contraste, en la región Asia-Pacífico el crecimiento estimado supera el 4% para 2026, reflejando la recuperación de la actividad económica, el aumento de la capacidad de importación de GNL y precios más accesibles a medida que la ola de producción se materializa.
Desafíos y riesgos
A pesar del panorama de mayor oferta y demanda, la IEA advierte que persisten riesgos significativos: incertidumbres macroeconómicas, volatilidad geopolítica y condiciones climáticas extremas pueden influir en el equilibrio entre oferta y demanda en el corto plazo. La agencia enfatiza la importancia de la cooperación internacional para asegurar el abastecimiento ante eventuales fluctuaciones del mercado laboral.