La vulnerabilidad estructural de México en la industria farmacéutica y el papel clave de la automatización
México enfrenta una vulnerabilidad estructural en la industria farmacéutica, marcada por un déficit comercial cercano a 4 a 1: importa más de 1,040 millones de dólares, frente a exportaciones por apenas 267 millones, y destina solo 75 millones de dólares a inversión en I+D, una cifra marginal frente a los más de 200 mil millones de dólares invertidos a nivel global.
En un mercado farmacéutico mundial valuado en 1.7 billones de dólares, México representa apenas el 0.5%, lo que limita su competitividad frente a potencias como Estados Unidos, que concentra el 47% del mercado.
Ante este escenario, la automatización avanzada y la digitalización emergen como factores críticos. Estudios estiman que estas tecnologías pueden incrementar el rendimiento de planta entre 25% y 40%, un diferencial clave para competir en un sector de márgenes ajustados y alta presión regulatoria.
La adopción de sistemas de ejecución de manufactura (MES), control de procesos y cumplimiento normativo FDA y EMA se vuelve indispensable para escalar producción sin comprometer calidad. “La digitalización permite mejorar trazabilidad, reducir variabilidad y facilitar auditorías”, señala Roberto Aguilar, gerente de Ventas de Rockwell Automation para el sector.
El avance hacia plantas inteligentes y conectadas, apoyadas por gemelos digitales y simulaciones virtuales, ya no es una visión de largo plazo, sino una decisión operativa inmediata. En un entorno de cadenas de suministro frágiles y escasez de talento técnico, la automatización se consolida como un habilitador financiero y estratégico para el futuro del sector farmacéutico mexicano.