Laura Itzel Castillo Juárez: energía y prosperidad compartida
En entrevista para nuestro medio, la Senadora Laura Itzel Castillo Juárez, presidenta de la comisión de energía del Senado de la República, nos abrió las puertas de su oficina para platicar sobre los avances legislativos que han impulsado y aprobado, y asimismo, para invitar a la industria de la energía al próximo “Foro Nacional de Energía” el día 7 de agosto.
En uno de los pasillos del Senado de la República, donde la historia y el porvenir de México se escriben en tinta, palabra y convicción, nos recibe la senadora Laura Itzel Castillo Juárez. Arquitecta de profesión, hija del ingeniero Heberto Castillo y mujer comprometida con las causas sociales desde muy joven, su mirada mezcla la calma de quien sabe escuchar y la firmeza de quien ha sostenido sus ideas en las épocas más difíciles.
Hoy, al frente de la Comisión de Energía del Senado, Laura Itzel no solo legisla: construye los cimientos de un nuevo modelo energético para el país. Uno que apuesta por la soberanía, la transición sustentable y, sobre todo, por una energía que sirva al pueblo.
“Estamos viviendo una transformación histórica”, nos dice con convicción mientras repasa lo que ha sido —y aún es— una de las reformas constitucionales más profundas de las últimas décadas. En febrero de 2024, el presidente Andrés Manuel López Obrador presentó una iniciativa que buscaba modificar los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución para devolver al Estado el control sobre los recursos energéticos. La Comisión, presidida por ella, fue clave en su aprobación.
“Lo más importante es que recuperamos a la Comisión Federal de Electricidad y a Petróleos Mexicanos como empresas públicas del Estado, no como entidades mercantiles. Eso cambia el enfoque: pasamos de ver la energía como un negocio, a verla como un derecho y un instrumento de justicia social.”
La senadora lo llama justicia energética: garantizar que la electricidad, los combustibles y la movilidad lleguen a todos los rincones del país, sin exclusión y con una visión de bienestar colectivo. Esta reforma, sin embargo, fue apenas el primer paso. En 2025, el Senado aprobó 11 leyes secundarias, ocho de ellas nuevas. Entre ellas, dos que Laura Itzel considera fundamentales: la Ley de Planeación y Transición Energética y la Ley de Biocombustibles.
“Estamos sentando las bases legales para el México del futuro. Tenemos el conocimiento, los recursos y ahora, la voluntad política para hacerlo.”
Una nueva soberanía con rostro ambiental
Desde 2018, la soberanía energética ha sido una bandera de la administración federal. “Antes importábamos el 80% de los combustibles, hoy producimos ese mismo porcentaje en casa. Es un cambio estructural”, explica. Pero la autonomía no puede ir separada del respeto por el medio ambiente. En eso, la llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia marca una nueva etapa. “Es experta en energía y con un enfoque ambiental sólido. La transición energética será una prioridad”, dice con claridad.
En este escenario, el trabajo legislativo adquiere una dimensión estratégica. La senadora destaca que, en el actual sexenio, la inversión en la Comisión Federal de Electricidad superará los 32 mil millones de dólares, un récord histórico. Y lo más significativo: el 25% de esa inversión está destinada a fuentes renovables.
“Estamos apostando por un modelo sustentable, que cuide al medio ambiente, pero que también respete a las comunidades. Que no solo lleve energía, sino bienestar.”
El Foro Nacional de Energía: un punto de encuentro
Con esta visión, el próximo 7 de agosto, el Senado será sede del Foro Nacional de Energía 2025, un espacio que reunirá a actores clave del sector: industria, reguladores, academia, inversionistas, organizaciones y más. Donde todas y todos, tanto los expertos y los funcionarios aportarán conocimiento clave para el desarrollo de la industria.

El foro abordará temas como el contenido nacional, suministro eléctrico, movilidad sustentable, infraestructura portuaria, hidrocarburos, agua y transición energética. Pero más allá de los temas técnicos, el verdadero valor estará en el diálogo entre sectores. “La energía nos toca a todos, por eso el foro está abierto a todas y todos, porque es un sector estratégico” enfatiza.
Uno de los proyectos que se presentarán es la planta fotovoltaica de Puerto Peñasco, Sonora, que será una de las más grandes de América Latina, con capacidad de hasta mil megawatts. “Es un ejemplo del liderazgo de México en transición energética. Y también, de cómo puede haber colaboración entre el Estado y la iniciativa privada bajo principios de soberanía”, dice con orgullo.
Una visión compartida, una causa colectiva
La senadora Laura Itzel Castillo habla con el lenguaje de quien ha luchado durante décadas por una transformación estructural. “Somos un Congreso constituyente, hemos reformado la Constitución para construir un Estado de bienestar. Este es el proyecto de nación por el que muchos soñamos”, dice con emoción. Y lo dice no solo como senadora, sino como mujer.
Porque en un país donde los liderazgos femeninos aún enfrentan barreras, ella representa una generación que derriba techos de cristal con propuestas, firmeza y resultados. “Hoy vemos una política energética pensada también desde las mujeres. Tenemos una presidenta, la dra. Claudia Sheinbaum, una empresaria como Altagracia Gómez al frente del Consejo de Desarrollo Económico y un país que empieza a confiar en el talento femenino para diseñar el futuro.”
Antes de cerrar la conversación, lanza un mensaje claro a los actores del sector:
“Que haya confianza. Que todos los sectores participen. Esta transformación no se impone: se construye colectivamente. Queremos inversión, sí, pero con prosperidad compartida. Y queremos un México donde la energía no sea privilegio de unos cuantos, sino motor de justicia para todas y todos.”
Laura Itzel Castillo desde el Senado impulsa reformas, pero también rompe esquemas. Y como muchas otras mujeres que hoy lideran en política, ciencia y empresa, nos recuerda que los grandes cambios no solo se piensan: se construyen, paso a paso, con convicción y sentido de país.
